Todas las tardes, siempre a la misma hora pasabas frente a mi casa. Usabas un sweter rojo. Tu rostro lo miraba a través de la cortina. No me atrevía asomarme...no quería que supieras que te esperaba.Que cuando el reloj marcaba las 19 horas, corria para verte pasar.
Tu rostro claro, tu pelo negro y una luz brillante en tu mirada. Siempre a la misma hora y siempre con esos ojos negros que , cada noche, rescataba desde mi memoria.
Un día no aparecistes. No cruzastes la calle y no te vi. Pasaron varios días. Semanas y nada. Me puse triste. La cortina ya ocultaba mi rostro.
domingo, 19 de abril de 2009
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